A nivel genético, una especie con pocos individuos o poco diversa tiene poca variedad de genes y por lo tanto es más limitada ante posibles cambios en su entorno, y más proclive a transmitir un posible gen adverso o defectuoso, lo que puede llevar eventualmente a su extinción. Asimismo, todas las especies, por insignificantes, repulsivas o dañinas que puedan parecer, tienen una importante función dentro del equilibrio terrestre. Por ejemplo, un insecticida que pretende acabar con las plagas, puede matar también a otros organismos que las controlan de forma natural.

 

En el caso de los ecosistemas, la conservación de los espacios y ecosistemas naturales permite que exista la vida en nuestro planeta. Por ejemplo, si desapareciera el Río Amazonas (el río más caudaloso del mundo y que está en Brasil), además de perder una de las zonas con más biodiversidad del mundo, el clima, los vientos, la humedad, la disponibilidad de oxígeno y otros muchos factores se verían seriamente afectados, lo que ocasionaría efectos negativos tanto locales como globales.

 

El 99% de las especies que se han mantenido en la Tierra alguna vez, están extinguidas en la actualidad; sin embargo, según los expertos que se reunieron en la conferencia internacional “Biodiversidad, Ciencia y Gobernabilidad”, celebrada en el año 2005 en París, el ser humano, con las enormes transformaciones que viene realizando en la naturaleza, está acelerando la desaparición de las especies a un ritmo de 100 a 200 veces superior al natural.

 

El director general del Programa de la ONU sobre medio ambiente, Klaus Toepfer, ha declarado que estamos ante “una crisis sin precedentes desde la extinción de los dinosaurios”. Algunos estudios estiman que dentro de 20 años podrían desaparecer hasta la mitad de las especies actualmente existentes; de hecho, algunos expertos calculan que aproximadamente 16 mil especies de fauna5 y 60 mil especies de lora del planeta está en peligro de extinción.

 

Por su parte, la Organización para la Agricultura y la Alimentación de Naciones Unidas (FAO) dio a conocer recientemente un informe en el que aseguraba que unos 14 millones de hectáreas de bosque se pierden al año, lo que provoca la desaparición de un gran número de especies y provoca contaminación y disminución de la concentración de oxígeno en el  planeta. El ritmo de desaparición es tan rápido que entre 2002 y 2004 el número de especies amenazadas pasó de 10.046 a 15.589, según la Lista Roja de Especies Amenazadas que elabora la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Además, los científicos apenas tienen conocimiento de la biodiversidad existente en nuestro planeta. Según el propio Edward O. Wilson, tan solo se han descrito 1,8 millones de especies de las entre 10 y 30 millones que se cree que existen. Michel Loreau, presidente del comité científico de la conferencia de París, declaró “Si hablamos de insectos o invertebrados no conocemos nada, respecto a las bacterias ni siquiera sabemos contarlas y no hablemos de los hongos”.

 

En Chile, las amenazas al patrimonio natural y los ecosistemas se asocia en general a: los procesos de contaminación del agua; malas prácticas agrícolas que contaminan el suelo y también el agua; la presión por el cambio de uso de suelo ejercido por la expansión de las ciudades (llamada expansión urbana); introducción de especies exóticas de fauna y lora (es decir, especies que no son propias de Chile) que alteran las cadenas tróficas y el equilibro ecológico en las especies locales, y provocan enfermedad, depredación y/o extinción; el incremento de la presión sobre los recursos naturales a través de exceso de extracción y explotación (como por ejemplo la sobrepesca); la destrucción, por tala indiscriminada o incendios provocados, del bosque nativo; entre otros factores de riesgo y amenaza.

Leave a Comment